domingo, 4 de abril de 2010

Lazos azules.

No estoy contenta con este fic. He tardado un montón (bueno también he estado ocupada…) y encima me ha salido con final cortante pero como ya estoy harta lo voy a dejar así.

La cursiva es narrada por un narrador ajeno. No por Al.

Vaya mierda de éxito que ha tenido mi drabble de Saliendo con una fujoshi -.- pero yo lo voy a seguir porque me gusta la idea, se me hace divertido escribirlo…

A ver si os gusta el minific ciaoo.

Le acariciaba el pelo mientras el mojaba mi camiseta con sus lagrimas. Esa noche iba a quedarse a dormir, después del funeral no quería volver a su casa. No si tenía que aguantar a sus padres con sus “Te lo advertimos.”, “Era de esperar.”, “Eso te pasa por ir por el camino incorrecto.” Me daban rabia. Le aceptaban pero no asistieron al funeral y tampoco le consolaron ni una sola vez. Tuve que ser yo el que le dio la mano, le abrazo y tranquilizo mientras el ataúd quedaba sellado por el hormigón.

Me acuerdo perfectamente de sus ojos el día en que me conto que había conocido a un chico. Chispeaban. No, en realidad le iluminaban toda la cara borrándole completamente esa expresión tan triste y apagada que solía tener siempre.

El primer encuentro y su primera vez fueron el mismo día, en un concierto. No me esperaba que un chico que lloraba con tanta facilidad y era tan sensible pudiera tener esa parte tan ¿fogosa?

La música resonaba por todos los rincones de ese lugar. El ambiente era cargado y lleno de humo. La gente no paraba de darse golpes y de gritar, desahogándose de toda la tensión de sus vidas. Una de esas personas era Chris. Me había invitado a ese concierto pero yo a la mañana siguiente tenía un examen muy importante y no pude acompañarle así que fue solo aunque no lo estuvo por mucho tiempo. La misma gente que lo empujaban y golpeaban le condujo hasta él. Un chico alto, delgado, con pintas un poco extrañas y de un llamativo pelo azul eléctrico. Según él fue amor a primera vista. “El azul nos conectó.” Me dijo con su aniñada voz. Aunque creo que no se refería al de su pelo sino al de sus ojos que aun eran más azules que los suyos, cosa un poco difícil ya que yo nunca antes había visto unos ojos semejantes a los de Chris. Me daba tanta lastima que ahora estuvieran rojos y otra vez sin vida. Solo necesitó una sola mirada para sonrojarse. Aunque después de ese choque no se dijeron nada hasta la media parte. En esta aprovecho para ir al baño y allí como por arte del destino, como también solía decir él, se volvieron a encontrar.

Me sorprendió también saber que el que rompió el hielo fue él aunque estoy seguro de que se lo pensó mil y una veces y hasta se escondió para poder ensayarlo aunque se notaba que no tenía experiencia ya que no pude evitar reírme de él al saber como había empezado todo.

-Bo-bonito pelo.- Alago mientras se lavaba las manos.

Se puso a reír.

-Un comentario muy raro para haber salido de la boquita de un chico. ¿No crees?-

Clavó su mirada azul en la del menor.

Chris se puso rojo como un tomate. Demasiadas sensaciones vergonzosas en poco tiempo. Se pegó a la fría y antes blanca pared del baño sintiendo esa temperatura refrescarle su sudorosa piel.
Sin vacilar ni un segundo, el peli azul empezó a disminuir la distancia que los separaba.

-¿Te han dicho nunca que eres una monada?

Sonrió pícaro. Lo acorralo poniendo sus manos al los lados de su cabeza.

Chris no le contestó. Solo sabia que si lo hacia se iba a ahogar. Se encontraba totalmente sumergido en los ojos de ese chico. No se daba cuenta pero cada expresión, cada temblor de sus carnosos labios estaban tentando al que lo acorralaba. La música se inició de nuevo. Lo dejo ir. Aunque el rubio no se movió. Los sonidos vibraban dentro de esa pequeña estancia haciendo que se escucharan perfectamente, las luces parpadeaban a causa de la gran cantidad de energía que estaban gastando para que la música sonara.

-¿Aun sigues pensando que mi pelo es bonito?-

Le pregunto al ver que no había aceptado su última oportunidad de escapar. Complaciéndolo no lo contesto, solo lo observaba cual niño observa una golosina en un escaparate con sus grandes y azules ojos. Estaba dispuesto a entregarse. Demasiado tarde como para echarse atrás y para rechazar esos finos labios que se posaron encima de los del menor. La dulzura del beso duro poco ya que la pervertida y perforada lengua del mayor ya se había introducido en la cavidad del menor haciendo que se asustara un poco al notar ese trozo de metal rozar su lengua. Como un mecanismo automático el cuerpo del mayor empezó a moverse situando una de sus piernas entre las del pequeño empezando hacer presión y a la vez placer.

-Mnn.- Salto al sentir su pierna rozándole esa parte tan sensible, pero no se aparto.

El peliazul se separó forzosamente de sus labios y cogiéndole el mentón lo empezó a observar. De unos empujones lo llevo dentro del lavabo mas cercano y lo aplasto contra la pared haciendo que quedara sentado encima de la taza del váter.
Le quito la camiseta a la misma vez que se quitaba la suya, los dos eran muy pálidos, especialmente Demien sus costillas se podían contar a simple vista a pesar de parecer débil no lo era para nada ya que levanto al menor dejándolo con la espalda apoyada en el váter y con un rápido movimiento de manos le bajo toda la ropa.

-Espero que después de esto no pierdas esta mirada… -Dijo mientras también se bajaba los pantalones.

Sin ningún tipo de preparación, tal y como a él le gustaba, entro en el virginal trasero de Chris haciendo que gritara de dolor. Por un momento quiso irse pero al mirarle otra vez a sus ojos el dolor desapareció y empezó a sentirse bien hasta el punto de pedir que empezara a moverse. Embisto al ritmo de la música hasta que los dos se vinieron, uno después del otro.

Cuando me conto como había sido esa primera vez estuve a punto de abofetearle de la rabia que me entro, le llame puta, bromeando, desde un primer momento no me gusto el chico sabia que le haría daño aunque nunca pensé que de esa manera. Lo conocí al cabo de un tiempo de que ellos estuvieran saliendo.
Cuando lo vi sube que sus ojos se veían raros, no por su color sino por su expresión. Ese chico no estaba bien a pesar de que parecía que Chris le daba un soplo de vida cuando estaba con él, a pesar de que eran diferentes podía ver como se complementaban y entre los dos podían encontrar una felicidad.

Chris no sabia aguantar una mala noticia solo, siempre que le ocurría algo malo me llamaba a las tantas de la madrugada a causa de su insomnio por la preocupación. “Toma drogas.” Esas fueran sus palabras a través del teléfono. Eso ya lo sabia y pensaba que él también. Su inocencia no tenia limites.
A pesar de que lo intento no pudo hacerlo cambiar. Hasta me hizo hablar con él pero su adicción era superior a sus fuerzas. Podía decir lo que quisiera. No quería dejarlas hasta que ellas le dejaron a él.

Fue su mismo novio quien lo encontró. Habían quedado en su piso pero nunca llego a abrirle. Aun de vez en cuando mientras le acaricia el pelo me iba contando como se lo encontró. Tirado en el suelo, su cara era de dolor y en una de sus manos, arrugada se encontraba una foto de ellos dos, esa que le obligo a tomarse con él.

-Al...

-Dime. –Le conteste lo más suavemente posible.

-¿Crees que Demien esta en un lugar mejor?

-¿Sinceramente?

Asintió con la cabeza.

-No. No entiendo porque se fue quiso ir si a tu lado lo tenia todo…

Lo hice llorar más pero esa era la verdad, golpeo mi pecho intentando castigarme por mis duras palabras pero eso era lo que pensaba y así se le dije.

FIN.

Lo siento por las faltas y los errores gramaticales. -.-

2 comentarios:

  1. Un fic un tanto extraño, pero esta bien. Yo no comenté en el anterior fic, pero si que lo leí y si que me gusto. Quizá mas que este.

    Bueno, sigue escribiendo, nos vemos. Sort ~

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  2. me gustó aunque un poco triste...
    que demonios! me gustó mucho!!

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